lunes, 27 de junio de 2016

Del Brexit al Argexit a la Commonwealth

Me dicen que esta idea surgió nada lejos del Poder: Una solución total al tema Malvinas/Falklands, con Argentina saliendo del Mercosur y entrando en la Commonwealth, aceptada en el proyecto como mancomunidad de repúblicas constitucionales soberanas, independientes de la monarquía británica. Por la Declaración de Londres, de 1949, la palabra "británica" fue eliminada del título de la Commonwealth.
Forman parte de la Commonwealt 53 pàíses, entre ellos Australia, Canadá, India y Bangladesh, que tiene una población de alrededor de 140 millones de personas.
La Commonwealth entera representa casi dos mil millones de personas, casi la tercera parte de la población mundial.
La integran 3 países de Europa, 13 de América, 11 de Oceanía, 8 de Asia y 18 de África.
Debería enfrentarse quizás la misma resistencia que se desató contra el ingreso de Mozambique en 1997 y contra Ruanda hace 9 años, porque no tenían nexos con la comunidad británica, pero ambos fueron finalmente aceptados, y el caso de la Argentina es discutible, porque, aunque el folclore nacionalista recuerda un episodio de sainete, en el que los vecinos de Buenos Aires "rechazaron" a los ingleses arrojándoles agua caliente, Inglaterra fundó la ganadería y la agricultura argentinas con los alambrados, los frigoríficos y los ferrocarriles. Desde este punto de vista, para la Argentina, Gran Bretaña es tan Madre Patria como Italia y España.
Habría también resistencias internas, pero provendrían de los sectores populistas y de izquierda, claramente en dispersión y retroceso desde el ballotage del año pasado. Un plebiscito despejaría todas las dudas.
El proyecto promueve el ingreso de Argentina como país asociado, conservando nuestra bandera y demás símbolos patrios, y en los Mundiales nos presentaríamos con nuestro equipo nacional con la clásica camiseta celeste y blanca.
Los beneficios que traería a la Argentina serían económicos, de estabilidad política, una nueva plataforma para las relaciones internacionales (por ejemplo, la relación con Estados Unidos sería desde un lugar diamentralmente distinto), los derivados de la cultura británica y todas las ventajas que el Reino Unido ofrece a los países de la Commonwealth, desde la posbilidad de ir a estudiar a Londres hasta la ayuda para los festejos populares por el cumpleaños de la Reina Isabel.
Y, claro, se terminaría la cuestión Malvinas/Falklands. De hecho, allí se establecería el Gobierno Nacional.



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