sábado, 29 de marzo de 2014

桥, qiáo, el puente


La revista que hacemos todos los que estuvimos anoche existe para tender un puente entre la gente de China y la de Argentina.

El asadito fue exactamente eso. Se demostró que podemos pasarla muy bien arriba del puente que vamos  construyendo. Hubo chinos desde diferentes lugares de China, desde el interior hasta Taiwan, y argentinos desde la Patagonia hasta Buenos Aires.

Seguiremos construyendo el puente, pero en la construcción vamos siendo felices. Siendo que empezamos desde Argentina, seguimos la tradición de la construcción argentina: cuando podemos paramos para hacer un asadito.



Fíjense en esta foto, Marcela con aristocrática chaqueta de jade, Mariano Restivo un joven galán que enamorará a las chiquilinas de Shanghai, a su lado el Gerente de la Sala de Máquinas de Dang Dai, el Capitan Néstor, con camiseta de club de fútbol de Beijing y gorra de soldado eterno; debajo de él Carola, con la energía y la franqueza que la lleva a todas partes, además disfrazada de china; está con Amanda, su hija, la más linda de la foto, abajo Silvia Abollo, una dama que guarda los misterios chinos (los trazos negros de su prenda china son ideogramas), a su lado el amigo oriental de Belén, junto a él, un caballo que en su desboque hacia China nos regala incesantes vientos de libertad; arriba de ellos Susana, una reina que irradia dignidad, humildad y tolerancia, y así, nos hace sentir tan bien a todos, a su lado su marido, el Chino Zhong, mi hermano, creativo, desbordante de buena amistad y corazón, mostrando un billete de 5 yuanes como detalle chino, allí atrás Carolina Reymúndez, viajera empedernida, que siendo aún una jovencita ya está recordando sus aventuras en el Tibet de, me dijo ¡un pasado remoto de su vida!, adelante el Gato erigido como Gran Emperador, sin la guitarra pero con un atuendo que dejaba a las damas sin aliento y con los ojos brillantes, abrazada por él Tian Shi, Ángeles, el encanto que aglomera la sociedad, la palabra mágica que nos divierte y nos une; Luciana Denardi, asomando detrás del Gato, dueña de casa, buena y sólida como el pan, la que está siempre; Lelia Gándara, de mágico rojo y negro, equilibrando ying y yang, entendiéndolo todo más allá que todos; finalmente un servidor que se puso en puntas de pie porque no le daba el metro sesenta para aparecer. No está en la foto Ronnie Keegan porque la sacó, porque es su destino de fotógrafo, además de tener el destino de China y el destino de la amistad frontal y sin medir las consecuencias. Los que por una u otra razón no pudieron estar, porque estaban saliendo para el Tigre o en una noche de primeros tiempos en Paris, estuvieron en el chin chin chin de los brindis.
Y se había ido a esa altura Horacio Paone, que estuvo a gusto con todos y se fue ofreciendo su terraza para el próximo asado.

En lo personal fui muy feliz anoche.

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