lunes, 9 de diciembre de 2013

El celular de la señora


En el asiento de mi lado en el subterráneo hay una señora bastante mayor. Desde hace un rato está sonando su celular, con un llamado apremiante e insoportablemente obstinado. La señora busca y rebusca en su pequeña cartera y no lo encuentra. Busca mucho pero con una lentitud exasperante. Suena el celular con insistencia de gato que no se resigna a morir y el ruido del tren subterráneo es ensordecedor. Es increíble que no pueda hallarlo en una carterita tan pequeña, para llevar el atado de cigarrillos y un encendedor. En su cara no se nota  angustia ninguna. Al fin lo encuentra: es un celular gigante. Ni entiendo cómo cabía allí dentro.


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