domingo, 20 de enero de 2013

Pautas













Dios no es complicado, ha sembrado el Universo de constantes.

Esa es su perversidad. Quien empieza a detectar las constantes descubre que están ocultas en lo patente.

Es enloquecedor comprobar que sólo existen unas pocas pautas constantes. No hay nada más. Estamos encerrados en un Universo hecho de unas pocas pautas. Una vez que se las descubre, las pautas abruman, aplastan como la comprobación de la muerte por venir.


Necesitamos los núcleos de misterio que hacen a las cosas singulares. Necesitamos que existan puntos de donde mana el sentido de la realidad.

Las pautas, pocas y constantes hasta el infinito, son el horror del Universo.

Cuando veo una cara veo sólo unos pocos rasgos fisonómicos.

Cuando veo un ideograma, veo los pocos rasgos de que está hecho.

Cuando veo una perspectiva, veo el único mapa tridimensional.

Cuando veo una persona, veo todas las personas.

Cuando oigo una voz, escucho todas.

Las pautas constantes nos acechan, nos dominan, desintegran nuestra individualidad, disuelven nuestro yo.

Esto lo está escribiendo cualquiera.

Un pájaro esconde todos los seres vivos, una línea esconde toda la matemática, un linyera esconde a mi padre.