lunes, 11 de septiembre de 2017

La esperanza de Salvador Allende

"Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor."
El 11 de septiembre de 1973 el fascismo, compuesto por los mayores dueños del país, sus militares y los ciudadanos que los prefieren, derrocaron al Gobierno democrático de Chile, encabezado por el presidente Salvador Allende.
Allende murió atrincherado en la Casa de Gobierno.
Desde allí transmitió este discurso, que hacen más doloroso y a la vez glorioso tanto el momento que estamos viviendo en América Latina como la heroica esperanza de Allende.

Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.


martes, 5 de septiembre de 2017

Nora Cortiñas y el amor

"NOS MIENTEN EN LA CARA"

* Por Norita Cortiñas.

Me resulta difícil bajar a palabras este profundo desconsuelo que siento frente a la angustia de su madre, de su padre, de sus hermanos. A un mes de otra desaparición forzada, volvimos a sentir en el estómago ese dolor que, 40 años atrás, nos movilizó hasta la Plaza. No sólo es desesperación, es la más cruel de todas las desesperaciones, esa necesidad asfixiante de necesitar abrazar a un ser amado y nada más. No se duerme, no se come, no se vive. Todo congelado, nada crece...
Y el Estado desaparece.
La actitud de Patricia Bullrich no sólo es insuficiente e irresponsable, es hipócrita y falsa. Junto al resto de los voceros que administra el gobierno nos vienen mintiendo en la cara todos los días, con calumnias sobre el pueblo Mapuche, sobre Santiago, sobre ellos mismos. Y entre tanto, tantos silencios estratégicos en torno a la investigación... Yo no entiendo cómo Pablo Noceti, jefe de gabinete de la ministra, continúa en funciones como si nada hubiera pasado: dirigió el operativo que reprimió en Pu Lof y es, como mínimo, un cómplice directo. De hecho, la propia gendarmería admitió haber recibido órdenes suyas para actuar...
¿Qué falta para hacerlos renunciar?
Tampoco el presidente actúa de manera prudente frente a este bochorno internacional. Lejos de aparecer para solucionar el problema, sólo se refirio al caso para relativizarlo, afirmando que unos 30 mil padres no quieren escuchar "Santiago Maldonado" adentro de las escuelas. Nada nos detendrá, pero esta afrenta ratifica la poca humanidad que tiene. Y sí, ¡estoy molesta! Porque me indigna profundamente que Macri, el mismo que tantas veces negó a los 30.000 detenidos desaparecidos, hoy utilice justito esa cifra para interpelar a los docentes que no cierran la boca. Y al resto también, porque la educación es el mayor emblema de la memoria.
Un verdadero problema,
para quienes buscan borrar la historia.
Las parábolas, asociaciones o comparaciones con los años de la dictadura cívico-militar, no expresan una exageración desmesurada, sino la reafirmación de métodos utilizados durante el terrorismo de Estado, como las torturas en las villas y la desaparición forzada de personas. No por nada han regresado, también, las consignas y los cánticos que manifestábamos en los tiempos más oscuros. ¿Cómo entonces no voy a estar asustada? Por supuesto, estamos todos asustados, pero ese temor debe transformarse en fuerza y más amor, para evitar la naturalización de todos estos daños.
Han ahorrado ambición,
durante más de 40 años.
Como anteayer, vamos a llenar la Plaza de gargantas cuantas veces sea necesario, con poderosos cientos de miles dispuestos a detener esta situación de represión que se agrava cada día. Pero guarda, ¡hay que ser inteligentes! Los incidentes, esos que lograron tergiversar el impacto de la conmovedora movilización social, estuvieron planeados y cuidadosamente montados, para desviar el centro de la discusión hacia sectores minoritarios. Pues tremenda multitud en las calles claramente inquieta al gobierno, como inquieta al periodismo que calla y callará, porque temen cobardemente que nuestro grito crezca hasta propagarse del otro lado...
Crecerá,
hasta que aparezca Santiago Maldonado.

*          *          *


Escribe Maria Eugenia Otero: Norita Cortiñas. 2 am en Lugano esperando que larguen a todos los presos. Me dice "imagínate... a la mayoria habrá venido la familia a buscarlo. Pero si alguno sale y está solo tenemos que ver a la casa de qué compañero se puede ir, porque mira si está sin llaves, sin documentos... Yo me quiero quedar hasta que salgan para saber que todos van a dormir en una cama después de todo esto". Tiene 87 años. Es un faro para quienes hacemos La Retaguardia.





domingo, 20 de agosto de 2017

El día después de la noche en que Tincho vio a sus padres

Nahuel está con su hijo Tincho.
Tincho le dice:
- Yo los espié a mamá y a vos a la noche.
Nahuel queda tildado por adentro.
- ¿Qué hacíamos?
- Y, lo que hacen los papás, hacían el amor.
- ¿Y qué es hacer el amor?
- ¡Lo que ustedes hacían! Se abrazaban.
Nahuel piensa que es muy loco que siempre pensó en el término "hacer el amor" y nunca lo habló con nadie hasta ahora, que lo habla con su hijo, que tiene cuatro años. "De hombre a hombrecito", se dice, y remata "el hombrecito soy yo".
Toda la vida pensó que "hacer el amor" es una construcción ñoña, una manera de decir pero no decir, una estrategia para decir de un modo aceptable algo inaceptable, en juego con "coger" que es una mala palabra grave. Es grave menos por la idea de violación que podría implicar "un hombre que coge a una mujer" que por el pecado de lujuria, sensualidad, todo eso. Hay amigas y amigos de su, generación que se han empeñado en naturalizar "coger" haciéndola propia para limpiarle la carga sucia, pero no han llegado muy lejos. Nahuel piensa "qué bueno sería que hubiera una palabra que designara coger como un abrazo muy profundo".
Tincho ya anda jugando por ahí.
"Tirás la piedra y te vas a jugar con el perro", le reprocha Nahuel por lo bajo.

sábado, 29 de julio de 2017

Marcela en la estación de tren

En una vida, Marcela, mamá soltera, abandona a su bebé en el hospital porque tiene síndrome de Down. Nadie la puede culpar. Es muy pobre. Sus padres la necesitan; el padre está enfermo, la madre no puede cuidarlo sola, y ella tiene que salir a conseguir plata. Los días que hay mucha nieve le cuesta salir. A veces la leña no alcanza y hace mucho frío en la casa.  ¿Qué vida la daría? ¿Qué ropita le podría comprar? Alguien la adoptará, estará bien.

Piensa que en un mundo paralelo las cosas podrían ser diferentes. Se ve a sí misma con su nenita ya de tres años, en una estación de tren. Es un día extrañamente dulce en medio de un invierno muy crudo. Marcela le canta una canción y le aplaude el ritmo, las dos palmas contra una manito que la nena deja en el aire. La nena tiene unos anteojos de marco rojo que ella le compró. Termina la canción y Marcela la abraza muy fuerte, la envuelve con el abrazo y apoya su cabeza contra su cabecita, tapada con una capucha, y la nena se deja abrazar, feliz. Sólo conoce la felicidad.





En el corazón del Pueblo

No son tan pocas las personas que llegan a los 100 años.
En estos días fue el cumpleaños de Evita, que aún no habría cumplido los 100. Bien podría seguir entre nosotros.
De todos modos, no está, así como está, menos viva.
Quizás el mayor teórico del peronismo le confesó a un amigo que a él no le daba el pinet para ser peronista. Nadie dudaba que lo era; si cualquiera se dice peronista, es admitido inmediatamente sin problemas por peronistas y antiperonistas, pero él decía que ser peronista era tener una fe y vivir a Perón y Evita de un modo directo. El decía: "yo soy peronistista".
Hace pocos años le hice escuchar a una tía la voz de Evita en un vídeo de YouTube. Ella no la había escuchado desde que Evita estaba viva. Se puso a llorar con un desamparo que me obligó a abrazarla. Pensé en cuánta gente se ha abrazado por Eva, cuántos cuerpos y cuántas lágrimas se mezclaron por su nombre.
Esta es la estatua que está en la plaza presidente Juan Domingo Perón. Perón está en lo alto. Muy alto. Me hace pensar que no siento en el panorama actual el gen de los políticos de la gran dimensión, gente que se ponga por arriba de las circunstancias, mire allá lejos y desenrede las miserias del presente poniendo proa a un sueño verdaderamente grande.
Me gusta ver en la estatua de Perón a este hombre que se esfuerza en la base. Sin el idealismo, la rebeldía y la explosividad de los jóvenes, el mundo no marcharía. Sin embargo, creo que esto se ha vuelto cliché. El hombre en esta estatua no es un chico. El artista eligió que fuera un tipo con edad suficiente para tener las convicciones asentadas, y luchar por la fuerza de esas convicciones, antes que por tener fuerza demás.
En fin, algunos nos seguimos juntando, peronistas y peronististas, sobrinos de tías a las que aún les arde Eva, seguimos celebrando el rito del asado, evocando aquellos nombres, propiciando con la fe, el regreso de algo grande.









viernes, 28 de julio de 2017

Bruce Springsteen y Silvio Rodríguez, incómodos

Más de uno ha hecho este cruce:

Bruce Sprigsteen: No podés prender el fuego si estás preocupado por tu pequeño mundo. (You can't start a fire, worryin' about your little world falling apart).


Silvio Rodríguez: Debo dejar la casa y el sillón,hay que quemar el cielo si es preciso.

Todo es presente

Si algo del pasado no está en el presente, no existe.


Sólo existe lo presente.


Ánimo.


Lo que tenemos, todo lo que tenemos, lo bueno y lo demás, lo pongamos en juego hoy.

Sólo existe el presente.